Rosa Luxemburgo. Cartas de amor

Este libro contiene una pequeña selección de cartas de amor de Rosa Luxemburgo.

“Quien realmente es rico y libre en su inte­rior”, escribió Rosa Luxemburgo el 30 de marzo de 1917 a su amigo Hans Diefenbach, “puede darse de forma natural en cualquier momento y dejarse arrastrar por su pasión, sin ser infiel a sí mismo”. Rosa Luxemburgo era una mujer plena de pasiones. Impresionaba por su conse­cuente militancia política como revolucionaria marxista y como internacionalista proletaria.

Brilló por lo multifacético de sus intereses y talento. Estudiaba con obsesión, escribía convincentemente, polemizaba con agudeza, leía mucho y críticamente, su oratoria era cautivante y su conversación reconfortaba. Se entusiasmaba con las flores y las plantas, se pre­ocupaba por los animales, se apasionaba con la música, le gustaba viajar, pintaba y dibujaba, y se interesaba por la botánica. La mayoría de sus experiencias y conocimientos, de sus capacida­des y aptitudes fueron adquiridos “en medio de la tormenta… y aquello que se aprende con ardor –escribía– se arraiga profundamente”.

Leyendo estos pensamientos de Rosa Lu­xemburgo, se siente a la mujer extraordinaria y a la valiente revolucionaria que trabaja per­severantemente, lucha sin doblegarse, vive con exigencia, ama con fervor, atravesada por “dos elementos básicos de la naturaleza femenina: bondad y orgullo”.

El carácter de una mujer no se evidencia donde empieza sino donde termina el amor. Esto fue expresado por Rosa Luxemburgo, horrorizada al leer que la Sra. von Stein se comportaba como una mujerzuela vocife­rante cuando Goethe rompió sus relaciones con ella.

Personas como Rosa Luxemburgo rara vez escriben algo sin aportar sabiduría propia. Rosa Luxemburgo tenía rica experiencia amo­rosa. Mucha gente la estimaba, otros buscaban amarla y ella permanecía fiel a quien entregaba su amor.