Esta no es una historia de la Revolución cubana, ni de sus derivaciones, que son tan amplias y mayúsculas como heterogéneas en su evaluación, como de cualquier otra revolución o de otro fenómeno político de gran calado. No hablamos aquí de ese proceso que merece estudios pormenorizados, al constituir una página imborrable en el desarrollo contemporáneo de las contradicciones políticas y sociales y de los esfuerzos de los pueblos por alcanzar su liberación.
La Revolución cubana merece, por su impacto y profundidad, múltiples esfuerzos de ser contada y reinterpretada, lo que aquí hacemos no es sino un fragmento, parcial y limitado de uno de sus capítulos, que refiere a ese capítulo de la vida intelectual y política de su Comandante en Jefe.
Hablamos aquí de Fidel como dirigente, conductor y articulador de una concepción del mundo que va modificando según la coyuntura, el peso del enfrentamiento geopolítico y la búsqueda de alternativas en un escenario convulso y atravesado por múltiples contradicciones. Pero, sobre todo, queremos presentar a un Fidel que contribuya a interpelarnos en los horizontes de nuestro tiempo.
