El capitalismo no puede resolver la crisis climática ni la alimentaria. Pero ¿cómo podemos luchar contra un sistema tan profundamente arraigado en nuestras vidas?
El capitalismo está presente en nuestra comida, en el agua que bebemos y en los caminos que transitamos, influyendo a menudo en nuestra forma de pensar y entender nuestro lugar en el mundo. Aunque sus consecuencias varían enormemente según el lugar y las condiciones en que vivimos, tenemos algo en común: para muchas personas, parecen inevitables. Sin embargo, la resistencia y las alternativas están floreciendo en todo el mundo.
Este mapa muestra que necesitamos priorizar la vida por encima de las ganancias. Las soluciones deben desarrollarse con autodeterminación y soberanía, desmontando las estructuras de poder coloniales y patriarcales.
Los ejemplos del mapa demuestran que en todas partes existen formas de resistencia, soluciones y modos de vida respetuosos con el clima. Representan a millones de personas que se levantan colectivamente en busca de respuestas socialmente justas y ecológicamente viables frente a las múltiples crisis que enfrentamos.
Es hora de unir nuestras luchas y soluciones e implementarlas a una escala mayor — ¡No hay un planeta B!
